![]() |
|
Redaccion Galicia le dio a la península y a la humanidad un nuevo impulso cuando le descubrió los caminos que llevaban a América, pues aunque todavía no está totalmente demostrada la galleguidad de Cristóbal Colón (a pesar de las enormes evidencias y de la contundencia de las pruebas), sí es reconocido que lo eran sus colaboradores y máximos reponsables de expedición y gallegas fueron también las primeras palabras pronunciadas desde la carabela que avistó el Nuevo Mundo: "Emaisi" (e máis si!) expresión gallega que significa: "ciertamente", "pues sí", gritada por el marinero que se subió al mástil para comprobar si realmente había tierra al observar el vuelo de aves. Pero fue entonces también cuando Portugal se distanció de Galicia; menguado el consenso con las manos gallegas, catalanas y cántabro-vascuences o navarras que habían protagonizado, junto con Al-Andalus, la Edad Media, las cosas fueron mudando y los gallegos tuvieron que emigrar de muy distintos modos en un goteo constante que continuó hasta no hace bien cincuenta años, cuando se cambiaron los aires americanos por los centroeuropeos y las áreas promovidas por el desarrollismo español. Y he aquí que, al igual que desde múltiples puntos, desde Letonia, Yugoslavia, Alemania, País de Gales o Irlanda, luego desde Siria o el Libano, desde Asia... también multitud de familias gallegas emprendimos el camino de la diáspora. En las comarcas gallegas más occidentales, desde esta pequeña esquina de Europa, xalleiros, bergantiñáns, soneiráns, fisterráns... sufrieron el drama de tener que dejar la tierra con la esperanza de volver. Algunos lo hicieron y trajeron con ellos nuevas costumbres. Otros siguieron adelante en el nuevo mundo. Fue así que siguieron conservando su idioma, su identidad, sus tradiciones, sus creencias, sus bailes, su forma de ver y entender la vida que aun emociona a los que están repartidos por todo el mundo, a veces mucho más, si cabe, que a algunos de los que están viviendo en la tierra natal. Así es que hoy en día parte de los jóvenes que mejor hablan gallego, o cuando menos el más genuino y auténtico, no viven en Galicia, sino que son hijos de emigrantes que han aprendido la lengua de sus padres, viviendo fuera de Galicia, en Estados Unidos, en Francia, en Suiza... que no tienen un entorno mediático casi exclusivamente en español como en el que están inmersos los niños y niñas gallegas residentes en Galicia. Pues bien, Miro Villar, uno de los poetas fundadores del Batallón Literario Costa da Morte, ha publicado su tesis sobre una de esas personas que vivió toda su vida lejos de la tierra de origen y, sin embargo, produjo su obra con fervor, sin dejar de pensar y recitar en la lengua de sus padres. La labor de Miro es desde luego encomiable: desenterrar del olvido a un miembro de esa multitud que no han tenido ni tienen días ni celebraciones que los recuerden a pesar de que ellos sí que dieron todo por América. Xervasio Paz Lestón nació en el año 1898, y vivió toda su vida en Argentina, excepto unos ocho meses que retornó a la tierra, en 1925. Su trabajo deparó unos ciento ochenta y tres poemas en gallego y castellano que fueron publicados en diversas revistas como Alborada, Boletín, etc. Y lo que más llama la atención es la gran cantidad de pseudónimos que utilizaba, tales como Xalleiro, Pau de Ferro, Nerio, Roxo de Porcar, Xulián de Moraime, Gundariño, etc. Miro Villar es de esos estudiosos que no claudican, fiel a sus convicciones, ejemplo de rectitud, tenacidad y firmeza unidas con una todavía mayor rigurosidad y pulcritud a la hora de emprender el difícil camino de la investigación en el campo de las humanidades. Filólogo y productivo literato ha sido
y es un ejemplo constante para toda una nueva generación de poetas
y estudiosos que se reunen alrededor del colectivo Batallón
Literario , una muestra más de los múltiples grupos de
jóvenes que se reúnen para decir que quieren hacer cosas,
es esta ocasión por medio de la creación, buscar nuevas formas
de expresión para la que se está convirtiendo en una prometodora
industria más producida por la revolución de la comunicaciones:
la de los contenidos, motor y receptor a su vez de las sinergías
de otros sectores con los que es necesario e importante colaborar.
|
|