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A sus ochenta y dos años, María
Baña Varela demuestra que la sensibilidad no está reñida
ni con la edad, ni con la educación. María es analfabeta
: esto no tendría nada de extraordinario si no fuese porque, además,
es poetisa. El ánimo poético es natural en esta mujer aldeana
porque, como ella misma dice, "eu penso en copla".
El analfabetismo no ha puesto trabas a la creación
poética ya que, además de sensibilidad e imaginación,
María posee una envidiable memoria. Su incapacidad para escribir
lo que piensa la obligó a aprenderse sus propias poesías.
De este modo, a su edad es capaz de recitar infinidad de versos sin la
más mínima vacilación.
Del mismo modo, María "reescribe" en su
memoria distintas versiones para llegar hasta la que ella considera más
perfeccionada. Proviene de una familia de labradores y nunca pudo acudir
a la escuela, aunque la poesía ya le interesaba de pequeña,
porque "a min xa me tiña idea de eso".
María empezó a "pensar" poesías
desde muy joven, "cando eu tiña os meus rapaces por alí coma
tódalas rapazas, e escribía cartas. Eu non sabía escribir
pero tiña unha amiga que escribía ben e xuntabámonos
as dúas e eu lle falaba das miñas cousas, todas en copla,
e ela escribía".
"¡Si eu soubera escribir!"
A María le gustaría saber escribir
porque "perdo de facer moito por non ter quen me escriba, porque a min
venme unha cousa ó sentido a correr e naquel momento, se eu soubera
escribir, non sei o que faría". De todos modos, algunos de sus nietos
en el tiempo libre que le dejan sus estudios se dedican a transcribir las
poesías de la abuela.
María posee la inteligencia y la sabiduría
del campesino gallego y, además, heredó la sensibilidad de
su padre, que "era de raza poeta". Aunque no llegó a conocerlo,
ya que se marchó a América y ella nació hija de soltera,
asegura que los que lo conocieron decían de él que "era poeta
como era de Vigo".
Sus versos se refieren a su entorno, a su familia,
su niñez, su Galicia, de la que nunca salió, "non troco
a nosa Galicia por un mundo que non vin...", y ¡cómo no!,
sobre el río Anllóns, que corre cerca de su aldea de Neaño.
"Neaño ten unha praia, / pasa polo Monte Blanco, / hai que vela
que bonita, / alí se bañan os pobres / en medio de xente
rica. /Todo o verán ten berberechos / todo o ano mexillóns,
/ son bañados polas augas / que baixan do río Anllóns..."
María presume de ser hija de poeta, aunque
naciera de madre soltera, de ese padre desconocido le viene a esta campesina
el ánimo poético. |