En
la historia de Galicia destaca la Edad Media como momento brillante,
cuando su esplendor cultural crea una de las cumbres líricas
de la historia de la humanidad. Los Traba
tienen su punto álgido en los siglos XII y XIII cuando esta
familia supone uno de los puntos de apoyo más importantes del
Reino gallego: los territorios de los Traba abarcaban otras comarcas
gallegas y tierras en el extranjero.
En
la época de mayor esplendor de los Traba su influencia era
tanta que no sólo ponían reyes en Galicia sino que
los reyes gallegos llegaban a ocupar el trono de León. Es
el caso de Afonso Reimundes, Afonso V de Galicia, nombrado rey en
1111 por Pedro Froilaz, conde de Traba, y dos años más
tarde ratificado por el Obispo Gelmirez.
El
Rey Afonso sería posteriormente también rey de León
(Alfonso VII de León en la historiografía oficial
castellana, Afonso V en la linea dinástica gallega) y su
coronación supuso una batalla entre los intereses gallegos,
representados por los Traba, frente a los meseteños. El conde
de Traba venció a las fuerzas de Alfonso I el Batallador,
Rey de Aragon y de Navarra (la Historia Compostelana les llama "
Celtíberos ") " con muy grande deshonra " para los navarro-aragoneses.
Un
hijo del Conde Pedro Froilaz tomará el título de Conde
de Trastámara, iniciando una nueva dinastía. El nombre
de Trastamara proviene de una treba de la Edad del Hierro conocida
como los Celtici Supertamaricos que comprende las tierras de los
Traba : las comprendidas entre Carnota y Ortigueira (Nemancos, Céltigos,
Barcala, Vimianzo, Dubra, Bergantiños...)
En
la dinastía de los Traba encontramos a los grandes mecenas
de nuestros trobadores, personajes influyentes en las cortes de
la península, y protectores de reyes con un poder que llega
mucho más allá de las fronteras gallegas.
|