| El pueblo del
Fin de la Tierra
Fisterra
es una típica villa marinera de estrechas callejuelas
que descienden hacia el mar. El centro económico y social
de la población es el puerto,
que acoge una importante flota pesquera y una lonja de gran actividad.
Desde aquí, los frescos mariscos y pescados son llevados
directamente a la cazuela de las típicas tabernas finisterranas,
célebres por la degustación de la casera y sabrosa
gastronomía gallega.
El rico
pasado histórico de Fisterra se conserva en la marinera
capilla de Bon Suceso, del siglo XVIII, y en el Castillo de San
Carlos del siglo XVII, construido para defender el puerto de los
alternos ataques realizados por los ejércitos de Inglaterra
y Francia. La villa del Fin del Mundo ofrece también el ocio
de la turística playa de Langosteira, las desconocidas
playitas de Riveira y Corbeiro, el solitario arenal atlántico
de Mar de Fóra y el espacio
natural del Cabo Finisterre.
En
la carretera que conduce hacia el Faro se encuentra el Crucero y
la Iglesia de Santa María de Fisterra, de base arquitectónica
del siglo XII, declarada conjunto histórico-artístico
en 1985. El interior posee un ingente patrimonio etnográfico,
del cual destacan una estatua sepulcral yacente del siglo XV y los
retablos de Nosa Señora de Fisterra, de Francisco de Antas,
maestro de obras de la Catedral de Santiago en el siglo XVII. Pero
notablemente, centra toda la atención el retablo del Cristo
de la Barba Dorada de Fisterra, talla de Romai del siglo XIV, de
idéntica factura a la existente en Ourense: el Cristo da
Barba Dourada es objeto de devota veneración en la comarca,
siendo el protagonista de la mayor festividad de Fisterra, la Semana
Santa.
Naturaleza
y leyenda son inseparables en Fisterra
En el
promontorio de los celtas nerios -como denominaron los romanos a
la península del Fin de la Tierra- la leyenda, la naturaleza
y la historia conforman una unidad homogénea desde el inicio
de nuestra era.
En aquel
tiempo, vinculado a la ciudad de Duio, se
emplazaba en el Monte Facho el " Ara Solis " o altar en el que los
nerios realizaban sus ofrendas y ritos en honor del sol. Este fue
precisamente el lugar escogido por San Guillerme para vivir su existencia
eremítica. Cerca de su morada, las parejas estériles
copulaban en una piedra siguiendo el rito celta de la fertilidad.
El
Cabo de Finisterre es también uno de los más peligrosos
puntos en el mundo para la navegación. El Petonciño
y la Centola han destrozado en trágicos naufragios
a naves de todo tamaño y nacionalidad que seguían
un rumbo equivocado, o que nada podían hacer en la lucha
contra los caprichos de un Atlántico embravecido.
Fisterra
es el lugar del mundo que más historias puede contar. Desde
el tráfico constante del comercio celta con el mediterráneo
hasta grandes catástrofes marítimas; desde los horribles
monstruos que moraban en el Mare Tenebrosum hasta las célticas
expediciones en busca del paraíso; desde el fascinante
culto al sol hasta las más violentas y temibles tempestades...
Donde
comer, dormir y pasarlo bien:
Hostal-restaurante
Ancora
Hotel
Dugium
Hotel
Finisterre
Para
saber más sobre Fisterra :
Concello
de Fisterra : Santa Catalina / 981 74 00 01
Página
Oficial del Ayuntamiento
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