| Casa
de las antiguas deidades gallegas
La
aldea de O Pindo se va encajando a lo largo del estrecho margen
costero trazada por la unión de tierra y océano. Junto
a las casas está la playa de San Pedro y un pequeno puerto
abrigado, igual que el de Quilmás, donde reparaban
los normandos las embarcaciones dañadas en sus incursiones
guerreras por Galicia.
El Monte
Pindo se considera Olimpo Celta gallego por su brumosa
leyenda y geografía. Su relieve áspero y desnudo está
cubierto de miles de rocas de granito rosa, de misteriosas y fantásticas
formas. De viaje por estas tierras, el Padre Sarmiento escuchó
que en el Pindo crecían hierbas sanadoras de toda enfermedad,
y que en las rocas del Monte se practicaban ritos de culto a
la fertilidad.
Si la
inaccesibilidad del Monte y su cumbre engullida por eternas neblinas
hicieron creer que en la cumbre habitaban los atemporales regidores
de los mortales destinos, la misma condición recóndita
e inhóspita, y sus miles de peñascos laberínticos
de extrañas figuras, sirvieron de refugio en este siglo a
los guerrilleros republicanos que aqui se refugiaron durante
y después de la Guerra Española de 1936.
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