BUSCADOR






21º Año - 5ª Época - 23/06/2017
LA INTRODUCCIÓN DEL CASCO METÁLICO EN LOS BARCOS

Por: José Ramón Insua Trava

La introducción de cascos de hierro dulce y acero a finales del siglo XIX, produjo un incremento de los naufragios marítimos tanto en la Costa da Morte como en otros sitios hasta bien avanzado el siglo XX. Tal hecho atrajo la atención de los ingenieros navales, físicos y capitanes de barcos. Así se introdujo en las Escuelas de Nautica la asignatura de corrección de rumbos por las interferencias del campo magnético terrestre y el originado en el armazón metálico del buque, interferencias que producían errores en las marcaciones de la aguja magnética del compás. Si a esto unimos la declinación magnética y la no fijeza del polo norte geográfico y sur magnético, concluiremos que los cascos metálicos introdujeron, al principio, una mayor inseguridad en la navegación que la que ya tenían los antiguos cascos de madera. En definitiva, nada nuevo. Todo progreso se cobra sus víctimas.

Un hecho vino a corroborar la certeza de lo afirmado: El descubrimiento de los compases giroscópicos que marcan siempre el Norte Geográfico y que son independientes de todo tipo de líneas magnéticas. Gracias a ellos, las citadas correcciones son innecesarias. Se inventaron hace 25 años y desde entonces, los naufragios han descendido siendo grande el tiempo transcurrido entre su aparición y la de los primeros buques metálicos. Aunque los accidentes en el mar se producen por múltiples causas, a poco que se compare lo aquí expuesto con las explicaciones de tales naufragios en base a vacas iluminadas, resultará claro lo vasto de estas.

Hemeroteca