BUSCADOR






21º Año - 5ª Época - 25/04/2017
Duio
Legendaria capital de los Celtas Nerios

Duguium, ciudad de antigua historia

Duio

La tradición oral gallega, corroborada en el legado descriptivo de los geógrafos de Roma, recuerda todavía el antiguo origen de este poblamiento y las creencias paganas de sus habitantes: en este lugar se encontraba la ciudad de Dugium, capital cosmopolita y comercial de los Nerios, pueblo céltico que habitaba en el poniente de la Costa da Morte.

Un desastre natural, atribuido a causas divinas, inundó y destruyó la ciudad, que nunca más volvió a recuperar tal preponderancia a pesar de ser repoblada, como hacen constar los importantes hallazgos arqueológicos de la época céltica y galaico-sueva descubiertos la zona.

Un salvaje espacio natural

Playa Rostro

La nueva ciudad de Duio yace en la base del vigía atlántico Cabo da Nave, geográficamente el más occidental de Galicia y testigo de incontables naufragios en la explosión del furioso y gris mar contra cortantes acantilados. En las laderas de la Nave, en las montañas de Veladoiro y Pión, se conserva un cromlech como resto de un antiguo conjunto megalítico también formado por un menhir de 8 m. de altura. Tres kilómetros al norte, comunicado por senderos que se asoman a poderosos acantilados, se encuentra el espectacular castro de Ponta do Castelo ; Es un interesantísimo ejemplo de fortificación marítima, arriesgadamente encajada en lo más alto de un acantilado. El castro estaba defendido de posibles ataques por los incesantes remolinos oceánicos, pudiendo únicamente acceder al interior de la habitación a través de una puerta entre dos defensas que sólo el desafiante vuelo de las gaviotas era capaz de traspasar

Las legendarias tierras de Duio ofrecen un bello complemento para el tranquilo ocio gracias a la rica variedad natural de sus tres playas. La turística playa de aguas tranquilas de Langosteira, situada en el interior de la ría enfrente al Monte Pindo, es el centro de encuentro de los veraneantes de Fisterra. Bañada por el Atlántico, la remota y paradisíaca pequeña playa de Arnela se encuentra encajada entre quebrados acantilados. También solitaria y abierta hacia el Atlántico, el largo arenal de Rostro forma un rico ecosistema dunar que contiene al impetuoso Mar do Rostro, del cual dicen los habitantes del lugar:


Mar de Rostro,
si te casaras,
te ablandabas.

Hemeroteca