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21º Año - 5ª Época - 25/11/2017
Dumbría
Espectacular encuentro del Xallas y del Atlántico

Final destino del noble Xallas

Ézaro

La iglesia barroca de Buxantes (cuya torre fue levantada por el mismo autor de la Torre del Reloj de la Catedral de Santiago) indica el sendero que acompaña al río Xallas, procedente de Mazaricos y Santa Comba, hacia su espectacular encuentro con el Atlántico.

En la base de las rocas graníticas del Monte Pindo, cerca de la muerte del Xallas, la pequeña aldea y ermita de Santa Uxía precede a un punto panorámico desde donde se goza de uno de los más sorprendentes y variados paisajes de las tierras de Finisterre, con el embalsado Xallas, el desafiante Monte Pindo, y la unión del verde río con el mar de Ezaro.

Finalmente, el Xallas se funde con el Atlántico en caída vertical de 100 m., en un espectáculo natural único en Europa, descrito por el Padre Sarmiento en su Viaje a Galicia de 1745. La titánica masa de agua, cuya fuerza creó un pozo de 16 m. de profundidad, es actualmente observable en aleatorias circunstancias por la construcción del embalse de Santa Uxía.

Las tierras del mítico Combate de Dumbría

O Pindo

El topónimo Dumbría denota la existencia de un importante castro en estos lares, como indica el prefijo Dunn, palabra de la antigua lengua celta gallega. Precisamente, Benito Vicetto encuadra en tierras de Dumbría, en su Historia de Galicia de 1865, el mitológico combate librado entre Céltigo y Noerio, jefes de clan de los primeros gallegos, batalla cantada y exaltada por el Bardo Pondal :


Intrépidos galegos,
que desde antigos días
sobre a frente levades
a estrela vespertina,
se queredes ser fortes
nas épicas porfías,
lembrádevos do rudo
combate de Dumbría.
Aos vosos nobres fillos,
relembre noite e días
os feitos denodados
da vosa xente antiga ;
recordade decote
os seus feitos i ousadías,
recordade o famoso
combate de Dumbría.

Intrépidos gallegos,
que desde antiguos días
sobre la frente lleváis
la estrella vespertina,
si queréis ser fuertes
en las épicas batallas,
acordaos del rudo
combate de Dumbría.
A vuestros nobles hijos,
recordad noche y día
los hechos gloriosos
de vuestros antepasados ;
recordad otra vez
sus hechos y osadías,
recordad el famoso
combate de Dumbría.

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