BUSCADOR






21º Año - 5ª Época - 25/03/2017
Fisterra
País del Fin del Mundo

Naturaleza y leyenda son inseparables en Fisterra

Faro Fisterra

En el promontorio de los celtas nerios -como denominaron los romanos a la península del Fin de la Tierra- la leyenda, la naturaleza y la historia conforman una unidad homogénea desde el inicio de nuestra era.

En aquel tiempo, vinculado a la ciudad de Duio, se emplazaba en el Monte Facho el " Ara Solis " o altar en el que los nerios realizaban sus ofrendas y ritos en honor del sol. Este fue precisamente el lugar escogido por San Guillerme para vivir su existencia eremítica. Cerca de su morada, las parejas estériles copulaban en una piedra siguiendo el rito celta de la fertilidad.

El Cabo de Finisterre es también uno de los más peligrosos puntos en el mundo para la navegación. El Petonciño y la Centola han destrozado en trágicos naufragios a naves de todo tamaño y nacionalidad que seguían un rumbo equivocado, o que nada podían hacer en la lucha contra los caprichos de un Atlántico embravecido.

Fisterra es el lugar del mundo que más historias puede contar. Desde el tráfico constante del comercio celta con el mediterráneo hasta grandes catástrofes marítimas; desde los horribles monstruos que moraban en el Mare Tenebrosum hasta las célticas expediciones en busca del paraíso; desde el fascinante culto al sol hasta las más violentas y temibles tempestades...

Milenios de peregrinación al Fin del Mundo

Iglesia Fisterra

La Historia cuenta la fascinación que este lugar despertaba en todos aquellos que visitaban el Fin del Mundo. Los celtas nerios ya rendían culto al Astro Rey en un ara situada en el Monte Facho. Siglos más tarde, el general Décimo Junio Bruto "El Galaico", primer romano en pisar esta tierra, se espantó al observar cómo el mar engullía al sol.

Desde el descubrimiento en la Edad Media de la tumba del Apóstol Santiago, la visita al Fin de la Tierra se convirtió en término de la peregrinación jacobea a Compostela, una vez cumplida la adoración del sepulcro del Santo Apóstol: Los peregrinos continuaban el camino hasta Fisterra para venerar la imagen del Santo Cristo, las reliquias de San Guillerme, y el Fin del Mundo tal como entonces era conocido.

La afluencia de visitantes con trasfondo religioso, entre ellos muchos personajes célebres, era tan numerosa que en 1479 se tuvo que construir un hospital de peregrinos. Actualmente, Fisterra sigue acogiendo diariamente a miles de personas que llegan por motivos espirituales o, sencillamente, por el gran espectáculo de la inmensidad oceánica desde la tradicionalmente considerada punta más occidental de Europa.

El pueblo del Fin de la Tierra

Escrito

Fisterra es una típica villa marinera de estrechas callejuelas que descienden hacia el mar. El centro económico y social de la población es el puerto, que acoge una importante flota pesquera y una lonja de gran actividad. Desde aquí, los frescos mariscos y pescados son llevados directamente a la cazuela de las típicas tabernas finisterranas, célebres por la degustación de la casera y sabrosa gastronomía gallega.

El rico pasado histórico de Fisterra se conserva en la marinera capilla de Bon Suceso, del siglo XVIII, y en el Castillo de San Carlos del siglo XVII, construido para defender el puerto de los alternos ataques realizados por los ejércitos de Inglaterra y Francia. La villa del Fin del Mundo ofrece también el ocio de la turística playa de Langosteira, las desconocidas playitas de Riveira y Corbeiro, el solitario arenal atlántico de Mar de Fóra y el espacio natural del Cabo Finisterre.

En la carretera que conduce hacia el Faro se encuentra el Crucero y la Iglesia de Santa María de Fisterra, de base arquitectónica del siglo XII, declarada conjunto histórico-artístico en 1985. El interior posee un ingente patrimonio etnográfico, del cual destacan una estatua sepulcral yacente del siglo XV y los retablos de Nosa Señora de Fisterra, de Francisco de Antas, maestro de obras de la Catedral de Santiago en el siglo XVII. Pero notablemente, centra toda la atención el retablo del Cristo de la Barba Dorada de Fisterra, talla de Romai del siglo XIV, de idéntica factura a la existente en Ourense: el Cristo da Barba Dourada es objeto de devota veneración en la comarca, siendo el protagonista de la mayor festividad de Fisterra, la Semana Santa.

Enlaces

Hemeroteca