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21º Año - 5ª Época - 14/12/2017
CABO FISTERRA

Posición geográfica estratégica

Fisterra

El cabo de Fisterra se situa en la vanguardia oceánica del continente europeo y marca el punto de inflexión de dos dominios geográficos diferenciados. La flora y la fauna presentes en este brazo de tierra son de idéntica condición a las encontradas en otros puntos de la Costa da Morte.

Así, en la península se encuentran endemismos del noroeste gallego como la Centaurea corcubionensis, numerosos subendemismos gallegos como la Armeria pubigera o la Tuberaria guttata, y también la habitual vegetación típica de acantilado. En las zonas de playa y duna de Duio habitan un gran número de plantas características de estos medios, como los endemismos galaico-portugueses de la Limaria polygalifolia subsp. polygalifolia.

La fauna avícola resguardada en las costas rotas de Fisterra es una de las más importantes de Galicia, aunque los asentamientos no se produzcan de un modo tan colonial como en el Cabo Vilán o en las Islas Sisargas. La mayor colonia en la Costa da Morte de Phalacrocorax aristotelis encuentra aquí su hábitat, a lo largo del tramo de costa y en la roca de Centolo, visible desde el cabo.

Mítico y legendario promontorio

Solpor

El tradicionalmente considerado punto más occidental del continente europeo avanza sobre el mar unos 5 kilómetros en dirección sur, paralelo al granítico Monte Pindo, formando la protegida y bella ría de Corcubión y Cee.

La península marca su fin en el faro de Finisterre, estoico vigilante oceánico construido en 1853. La torre de 17 m. de altura, cuya luz alcanza 32 millas, no fue suficiente para evitar varios naufragios causados por la impenetrable bruma de Fisterra. Por este motivo se le añadió al faro una sirena, llamada la Vaca de Fisterra por su estridente ruido.

El promontorio culmina en el Monte Facho, de 242 m. de altitud, desde el que se puede ver la más inolvidable puesta de sol, ampliamente descrita por innumerables autores desde la historia antigua.

Hacia una infinita lejanía

Cormorán

El panorama que se observa desde el cabo es magnífico : mirando hacia el meridiano, los días de nitidez atmosférica es posible seguir la linea costera de las Rías Bajas y el Monte Santa Trega, en frente de Portugal.

En la entrada de la ría de Corcubión emergen los islotes de Lobeira y Carromoeiro. Preside el cuadro la camaleónica masa granítica del Monte Pindo, naturalmente de color rosado, aunque los condicionantes meteorológicos juegan con la tonalidad final que produce en la retina humana.

Finalmente, en la abertura oceánica, se imponen los cortantes acantilados, el violento mar, la temible roca de Centolo y las aguas infinitas.

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