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21º Año - 5ª Época - 23/08/2017
FISTERRA, PRINCIPIO Y FIN. Felipe Senén
Felipe Senén

A Ucha das Horas por Felipe Senén

Fisterra

Lo sabemos, y sino lo intuimos por un sexto y sabio sentido, que hay lugares emblemáticos que por su misteriosa fuerza nos atraen, los que busca la curiosidad de todo viajero, la necesaria tarjeta postal de la Galicia de siempre. En esa letanía antológica de paisajes, en primeirísimo lugar debe estar Fisterra. Representativo punto de el "confín de los verdes castros", alabado en el extremo occidente, el lejano oeste de esta Europa que, inicialmente, se fue conformando por obra y gracia de los peregrinos a Compostela. Pese a todo Fisterra merece, por parte de todos, muchas otras atenciones que deben partir de la sensibilización para evitar el intervencionismo innecesario, ser víctima de su demandada belleza; como poner coto y fin a que cada quien pose allí testimonio de su arrogante presencia, de su docta o mermada ilustración: placas, esculturas, acumulación de "obras de afeamiento". Valga como ejemplo lo que los bretones hicieron en el emblemático lugar de Point de Raz, promontorio que apunta al mismo Atlántico, hasta hace poco "invadido" por un muestrario de chiringuitos de souvenirs, cafeterías y hasta un hotel con cierto sabor... La guía que leemos nos cuenta: "La punta de Raz, pisoteada por los visitantes y accidentada por las tormentas, era víctima de su éxito. Con su rehabilitación, hecha por el Conservatorio Litoral, se destruyó un inmenso aparcamiento, así como el antiguo centro comercial. También se emprendió un proyecto de replantación de landas que aún durará varios años. Como nada es perfecto, el encantador hotel de Iroise, que se erguía como uno vigila en la landa, también fue arrasado". Todo por recuperar el recurso natural que atrae a los vistantes. La planificación se hace patente, se mezcla el paisaje con las necesidades de nuestro tiempo: a dos kilómetros se edificó una funcional área turística con todo lo que necesita el visitante, amplio aparcamiento (especialmente para autocares), restaurantes, cafés, tiendas, wc, centro de orientación (con el sugerente nombre de "Maisón du Site") que ofrece exposiciones, audiovisuales, propuesta de alternativas... y un autocar ecológico gratuito parte cada diez minutos, lleva y trae al cabo a los que no quieren ir caminando por los senderos de tierra".

Cuando las cosas no se planifican actuará la improvisación, la presencia y multiplicación del mal gusto, el atentado en todas la sus gamas. La desatención traerá más descontrol, los telderetes y hasta el mercadilleo de conchas y caracolas de mar de islas exóticas del Índico o del Pacífico. Se había debido tomar nota de las experiencias maduras, para que esa bandera de Europa que campa en los balcones oficiales había tenido mejor razón de ser.

Felicitamos que, en nuestra Fisterra, se había retirado el vertedero de basura que "complementaba" la ya deprimente panorámica de este horizonte que señala el farallón del "Centolo", para que el histórico faro ofrezca mejor imagen. El recuperado y pequeño hotel del Semáforo, privilegiadamente consentido, elevado y rivalizando con el mismo faro, no puede ocultar las limitaciones para las necesidades reales y en las que los proxectistas no pensaron: bombonas de propano, cajas de suministros a la vista... La mítica y pétrea "Ara Solis" que busca la imaginación y no la encuentra, parece sepultada por el intervencionismo "culto" y oficial.

Es Fisterra un espacio sacro y profano, que tiene valor por sí incluso, por su significación, por su historia de naufragios y leyendas fecundativas, las que permanecen en el secreto de esa Galicia mágica, incomprendida. Así es que "no la toques ya más" que así es esta rosa-rosae perfecta, altar en los confines del territorio de los "kallaikoi". Y para más inri el arquitecto César Portela, paradogicamente tan dentro de la línea minimalista, complementa su omnipresencia al proyectar y ejecutar el escultórico cementerio de bloques aislados en los caminos que llevan al atardecer, al occidente, al incluso faro y cabo. Aunque el proyecto en su teoría resulta muy poético, filosófico e incluso escultórico y con una lectura simbólica algo así como "los caminos de la vida que conducen hacia el fin que es principio" no resultan muy agradables para los turistas que en un autocar recorren el zigzagueante camino que va de la iglesia de Santa María das Areas al cabo y se puedan encontrar con un cortejo fúnebre delante. Este promontorio tenía otros espacios para ese servicio público de los tiempos de la incineración, comenzando por la recuperación del bello campo santo de Santa María das Areas. Pero en Galicia somos muy proclives a construir minifundio, dejar marcada constancia de presencia, dando rienda suelta a la creatividad anómica, al feísmo de cada quien por todos los rincones, especialmente en los santuarioscomo Fisterra. Y ya veremos cuándo sobre ese juego de dominó de panteones pose el tiempo, la humedad y la vegetación, las flores de plástico y sigan interviniendo, por la misma lógica, otras sensibilidades, tan propensas a "farolitos", placas, bancos... En definitiva en estos escenarios siempre brota la inconsciencia, los más fondos aspectos del alma galaica, la necesaria convivencia de la parroquia de los vivos con la silenciosa parroquia de los muertos y de los recuerdos. Unos y otros distinguiendo aquí la trencilla filosófica del principio-fin, donde Venus anuncia el vésperus solar, los enigmas y el mar de las sirenas fecundadas de la isla Lobeira y los castillos pétreos del monte Pindo.

Aún queda mucho por descubrir en Fisterra. Muchos de esos enigmas anidan en la cumbre del monte Facho, al lado de aquellas casitas que fueron de la Marconi y en las que me cuentan nació Alexandre de Fisterra, inventor del futbolín, difusor de la obra poética de Ernesto Cardenal y hasta amigo de Marilyn Monroe... por allí están las cuevas del atlante Orcavella, la Pedra do Cabalo, las gigantescas Pedras Santas "que non as pode mover unha xugada de bois, si a habilidade dun neno" ... Os restos de la ermita de San Guillerme, a donde aun acuden las familias infecundas a "pasar pola pedra", que es realizar el acto sexual encima del sarcófago del ermitaño cristianizador, la "Cama do Santo". Todo lo que cuenta el Padre Sarmiento en su "Viaje a Galicia en el siglo XVIII", recogido y ampliado en la primera mitad del siglo XX por Esmorís Recamán, y en la actualidad por Pedro Marfani y Benxamín Insua Trillo, lo que inspiró a Camilo José Cela para ese laberinto literario de leyendas, tradiciones, vivencias y fabulaciines que es "Madera de Boj". César Antonio Molina, Manolo Rivas también se han referido a algunos de estos aspectos de el "Oscurantismo Fisterrán" que tuvo como certero precursor a Francisco de Ramón Ballesteros, familia que guarda el mascarón del "Serpent".

De todas maneras pocas comarcas tramaron un esfuerzo como lo que hizo la asociación "Neria" por estudiar, dar a conocer o potenciar los infinitos recursos culturales, naturales, náuticos, incluso religiosos... y así encontraron con la contestación del mismísimo Cabildo de Compostela: no se puede dudar de la significación de esa prolongación que va de la Tumba del Íntimo Amigo del Maestro al Finisterrae. Continuar el peregrinaje hasta este confín de sugerentes conchas de vieira, de la mítica e inundada ciudad de Dugium, que celebra la Pascua de Resurrección del Cristo de la Barba Dourada, es adentrarse en el cierne del laberinto de los misterios de la vida y de la muerte.

La fuerza inmensa de la naturaleza, de ese instinto divino que los humanos llevamos dentro, parece brotar siempre en Fisterra. No viene mal buscarlo.

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