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23º Año - 5ª Época - 19/09/2019
FISTERRA, VILLA MARINERA ENXEBRE

Por: José Ramón Insua Trava

Nos encontramos en Fisterra en el año 1754. La Villa tiene su Gremio del Mar, presidido por Pedro Blanco, cuyas normas fueron creadas en común acuerdo por todos sus asociados: Los marineros matriculados. Son los únicos que se pueden dedicar a las faenas pesqueras a cambio de prestar servicio en la Marina de Guerra Española en caso de conflicto bélico.

Sus nombres, me estremezco, son estos: Alberto de Castro, Andrés Rivero, Andrés López, Antonio de Senlle, Antonio González, Antonio Marcote y Trava, Domingo González, Domingo Piñeiro, Domingo de Silva, Fernando de Trava, Gregorio de Trava, Ignacio das Cernada, Isabel Caamaño, José Fernández Malaxo, José Vermúdez, Martín de Rivas, María de Canosa, María Diaz de VALDIVIESO O VALDIVIELSO (Apellido fisterrán), Mateo Vallón, Pedro de Lema, Pedro Domínguez, Felipe Fernández, Simón García, Tomás de Lastres y otros. A todos ellos, deseamos sinceramente que descansen en paz.

Poseían el arte de pesca conocida por Cerco Real, parecido a la traiña, pero de tamaño mucho mayor. Estaba formado de partes individuales pertenecientes a distintos propietarios. Estos trozos del cerco se llamaban quiñons. Se unían todos para formar una única red. Cada quiñon media de 34 a 42 m. de largo por 33 m. de alto. Se necesitaba de 90 a 300 quiñons para formar un cerco real. Durante el tiempo que se invertía en unirlo, se producían unos gastos comunes que se conocían como bebedura do aparello. Luego, era llevado a hombros y en doble fila al trincado, embarcación dotada con 20 o 28 hombres y de unos 14 m. de largo. Se producían entonces los gastos comunes denominados bebedura da saída por la compra de patatas, pan, vino, etc, para los 4 o cinco días que permanecían pescando.

Acompañaban al trincado lanchas de 10 a 12 m., embarcaciones pequeñas, pilros y pinazas en las que embarcaban los atalieiros (su misión era descubrir los bancos de sardina). Descubierto el cardumen, se echaba la red hasta hacer el cerco completo y se mantenía así durante media semana. Se sacaban las sardinas del cerco con los "salabardos" desde las embarcaciones pequeñas. Ya en tierra, las sardinas se repartían en proporción al número de quiñons que poseía cada marinero. Entonces tenía lugar la bebedura da partilla.

El tiempo de pescar se iniciaba a últimos del mes de agosto y finalizaba a principios de diciembre debido a que la sardina con poca grasa se conserva durante más tiempo.

La sardina pescada durante cinco años, se valoraba en 2.999 reales y 24 maravedís.

En faenas pesqueras de otro tipo, existía el reparto Do peixe de comer. Escogido el pescado para este fin, se hacían con el un número de lotes igual al de tripulantes y uno mas. Cuando uno de ellos quedaba más pequeño que los otros, el que los hacía decía que Choraba por lo que procedía a igualarlos.

Finalizada su tarea el repartidor, preguntaba gritando, Quen fecha? Eu!, respodía una joven huérfana del mar. Se llevaba para su casa la parte añadida en demasía. Había tres maneras de realizar esta operación:

Escondido el voluntario, se le llamaba y se le entregaba una bolsa que contenía objetos personales de cada uno de los marineros. Entonces, la voluntaria los iba sacando de la bolsa, uno a uno, y los colocaba sobre los difrentes lotes de pescado. Finalazada la tarea, cada uno recogía el que le había tocado.

Otras veces, no se usaba la bolsa y se hacía un montón con los citados objetos, mientras el fechador se mantenía oculto.

Una tercera forma, consistia en que el "fechador" fuese nombrado a los tripulantes desde su escondite.

Este era el Fisterra enxebre que se nos va desvaneciendo y que bien tratado, nos podía proporcionar una estimable riqueza turística.

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