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21º Año - 5ª Época - 23/10/2017
Actualidad
24-09-2001

José Ramón Insua nos ofrece su particular visión de este fenómeno tan controvertido, si usted desea dar outra visión, háganoslo saber.

LAS ARAS SESTIANAS, ¿CULTO ROMANO AL EMPERADOR EN LA COSTA DA MORTE?

POR JOSE RAMON INSUA TRAVA Debo confesar mi innato e irracional escepticismo con los geógrafos griego-romanos. Estos geógrafos cuando escriben sobre Galicia, suelen describir tierras que no han visitado personalmente. Sus relatos tienen un mercado carácter propagandístico a favor de Roma y considero que la romanización de Galicia fue más económica que cultural. En cambio, me parece sólido el argumento de las Aras Sestinas a favor del culto al emperador Augusto en Galicia, levantadas por Lucio Sestio al finalizar las Guerras Cántabras. Las referencias literarias son muy abundantes. Mela, Plinio, Ptolomeo y el Ravanete hablan de ellas pero sin estar de acuerdo en cuanto a la ubicación de las mismas, hecho nada extraño por las razones apuntadas al principio. Mela las coloca en Asturias mientras que Plinio y Ptolomeo lo hacen en el litoral gallego. Plinio al Norte del Río Tambre y Ptolomeo entre el Promontorio Nerio y la actual ciudad de A Coruña. Este Promotorio Nerio, Céltico o Artabro se identifica con el Cabo Fisterra o Cabo Touriñán. Así, las Aras Sestinas estarían entre Fisterra y A Coruña. Se SUPONE que eran tres aras situadas una en el cabo Fisterra, otra en el de Touriñán y la tercera en el de Villán que viene a ser los tres puntos más extremos del litoral galaico. El Ravanete las coloca entre Tourón, parroquia de Ponte Caldelas, y Caldas de Reis. El hecho de que tanto Plinio como Ptolomeo, posteriores a Mela, no sigan la ubicación de éste, demuestra que han manejado otra fuente de información más lógica. Parece indudable que la Aras Sestinas existieron, aunque su localización no es segura. El culto al emperador existió pronto en Galicia para introducir una dependencia religioso-social. Era preciso crear y encauzar los sentimientos carismáticos de admiración por Augusto, conquistador y pacificador del mundo conocido. El fin principal de los concilios era la celebración del culto imperial. Consistía en una procesión que terminaba ante el altar imperial, sacrificios, cenas publicas, certámenes, espectáculos y juegos circenses teñido todo el un carácter de promoción política de los cargos públicos, asfixiante. Se levantaba el prestigio de un Augusto avasallador, victorioso: un dios humano. La acción de L. Sestio encaja dentro del ambiente psicológico del momento al hallarse Augusto en el apogeo de su gloria. L. Sestio fue cónsul en el año 23 a.c., y según García Bellido habia sido legado de Augusto en la Guerra Galaica. Según Syne fue legado de Galicia y Lusitania en el año 19 a.c. No es aventurado considerarlo partidario de tal Emperador. Por otra parte la triple coincidencia de los geógrafos citados, se prueba suficiente sobre la existencia de las Aras Sestinas y por eso se les considera una realidad histórica. Sin embargo, no existen comprobantes epigráficos, arqueológicos o toponímicos, Islas Sisargas, claros de la existencia de tales aras. La cristianización de Galicia (El culto al emperador sacrificó a muchos cristianos), produjo una fuerte reacción contra este culto a partir de los emperadores Cosntantino y Teodosio. Por otro lado, el priscialianismo también contribuyó a la eliminación de todo vestigio del dicho culto imperial. Razones de peso que pudieron causar la destrucción de la Aras Sestinas.

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